Desde los más remotos tiempos las flores tuvieron un sentido elocuente, claro y preciso para los iniciados. Con ellas expresaban las mujeres sus más recónditos pliegues de su alma y sus más íntimos anhelos en el juego eterno del amor.
Fue en Oriente donde surgieron las claves ocultas del lenguaje de las flores y a través de los siglos pasando por los egipcios, edad media, renacimiento, llego hasta la época del más puro y fino romanticismo, entonces surgió con todo su esplendor el antiguo recurso de hacer hablar a las flores, recurso que pasaba de madres a hijas como un delicioso secreto familiar.










